Este es un año especial para mí, y ya os explicaré por qué a lo largo de los próximos meses. Un nuevo año nos alumbra sin que haya expectativas de que la situación mejore. Seguiremos vendiendo lo que se les ocurra, que en ocasiones será bueno y en su gran mayoría perjudicial para el trabajador.
El tema de la electricidad va cobrando fuerza y muy pronto, la mayoría de nuestras estaciones contarán con un punto de carga —de mayor o menor potencia, según los litros y ventas que se tengan—; esto es por ley. Eso no será malo, ya que supone una inversión beneficiosa para el punto de venta. Cada vez hay más coches híbridos y eléctricos, lo que supone un reto para quiénes viven de este negocio de los carburantes. Las grandes compañías ya se han ido posicionando y diversifican su oferta: biocombustibles, gas, electricidad e imagino que, en el futuro, hidrógeno. Peeeero —ahí está la guinda del pastel, la que nos afecta realmente—, nuestra empresa y el resto de las petroleras se han inventado —y seguirán haciéndolo— mil formas de incrementar ingresos. Es algo con lo que los sindicatos, con ese lamentable añadido en el convenio, «[…] además de cualquier otra [tarea] encaminada a una adecuada explotación del punto de venta […]», nos condenaron a hacer todo lo que se le antoje a las empresas, incluso aunque no se refleje en nuestro sueldo.
Ojalá no tengamos que agradecer «eternamente» ese detalle y que algún día eliminen la frase, o al menos le otorguen una serie de contraprestaciones económicas a cambio.Este año tan especial, esperemos que se consiga un salario más digno, como corresponde a las múltiples obligaciones y responsabilidades, al trabajo en festivos, las noches y esa mierda de imposición de trabajar en otras estaciones cuando a la empresa se le antoje.
Por eso, chicos, chicas y chiques, brindo este año, no solo para que «la fuerza os acompañe», sino para que también os acompañe la suerte.
Vamos allá, que podemos con todo.




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